Punto de vista Valeria
Respiré hondo y me dirigí al tocador; era la excusa perfecta para evitar la incómoda presentación con mi supuesto suegro. Aunque era un hombre caballeroso y nada imprudente, la conversación entre ambos terminó abruptamente, sin más.
Acababa de lavarme las manos cuando la puerta del tocador se abrió de golpe. Mi corazón dio un brinco al verlas frente a mí. ¿Qué querían?
—¿Así que aquí te escondes, mustia? —la madre de Marcelo cerró la puerta tras de sí, mientras Samantha