Por más que quería pensar de manera lógica, no podía. Siempre me había asegurado que cada uno de mis empleados fueran lo mejor de lo mejor y en especial aquellos que estaban encargados de la seguridad de la mansión.
—¿Acaso ya han pasado otras cosas? Por un momento pensé que este era el primer atentado en la mansión Montessori.
—Qué más quisiera decir que no ha pasado más de una vez, pero te estaría mintiendo. Ya anteriormente había pasado algo en medio de una fiesta, en esa ocasión para mi des