El anillo tenía un diamante azul en forma de corazón y se encontraba sostenido por tres filas de diamantes muy pequeños; era simplemente perfecto.
—¿Acaso voy a tener una respuesta o me vas a tener arrodillado delante de ti toda la noche? Porque puedo hacerlo si tu respuesta cuando llegue el amanecer es un sí.
—No tienes que esperar el amanecer, vida mía. Claro que acepto tu propuesta, sería una tonta si no lo hago. Te amo demasiado.
Mateo puso el anillo en mi dedo anular y luego me acercó a él