La culpa nuevamente se hizo presente en mi conciencia; Kany era infeliz y todo por mi causa. Si tan siquiera le hubiera dicho a Gianluca que se detuviera, quizás en estos momentos estuviera con vida y yo podría hacer algo para poder hacer que él comenzara a corresponder los sentimientos de mi amiga.
—Rocío, no tienes que sentirte de esa manera —Kany se acercó a mí y puso su mano sobre mis puños cerrados —no me siento mal por verte feliz, sino más bien todo lo contrario, porque sé lo que duele e