Austin leyó el mensaje y maldijo, arrojó su celular contra la pared y este al final quedó fragmentado por todos lados.
—Necesito que vayan al hospital donde atendieron a Rocío, hay alguien que anda metiendo sus narices donde no debe y debemos silenciarlo.
—Está bien, señor. Yo mismo iré para arreglar el cabo suelto; si me disculpa, tengo que salir de inmediato.
El asistente de Gianluca se hospedó en un pequeño hotel, acomodó su bolso y después de esto se fue a dar un baño. Mientras el agua reco