Rocío no dejaba de ver aquella carpeta sobre su cama, tenía demasiados sentimientos encontrados y pensaba una manera de borrar de la memoria de Gianluca todo lo que ya sabía.
—Dios, al final mi pasado me alcanzó —ella cerró los ojos con fuerza y respiró profundamente —. No, no puedo permitir que Austin venga de nuevo a mi vida. Tengo el poder para sacarlo de ella y voy a luchar para así hacerlo.
Ella tomó los papeles y sin pensarlo mucho los destrozó uno a uno. No quería dejar un solo rastro d