En el tono de Kany no había ningún rastro de reproche, ella parecía más bien estar preocupada por la situación, algo que Rocío de cierta manera podía entender, pero no del todo.
—¿Acaso te interesa Mateo? —la mirada de Rocío fue curiosa y un tanto atenta —vamos, dilo con toda certeza.
—Me interesa, pero no de la manera en que lo piensas —ella puso a Sofía en la cuna que estaba en ese cuarto —verás, el señor Mateo es una persona que es buena con todo mundo e incluso con los empleados. Algo muy d