Rocío ya se había tranquilizado, fue en ese momento en que Gianluca aprovechó para entrar al cuarto de esta mujer.
—¡Rocío de mi alma! —él ignoró los ojos rojos de ella —. Ven, quiero tomarme una foto contigo.
Sin esperar respuesta, se colocó al lado de Rocío y se tomó una selfie. Ella se mostró sorprendida por esto y sonrió con cierta incomodidad.
—¿Por qué hiciste eso? —ella miró a Gianluca un tanto aturdida —. Pareces un loco.
—Quería una foto tuya, guapa —él le dio un beso en la mejilla —y