En los ojos del abuelo de Mustafa había una rabia muy grande. Él le dio una bofetada a su nieto que lo tumbó al piso. Luego tomó el cabello de este sujeto y lo puso de rodillas frente a mí.
—Pide perdón a Kany De Al-Mazhar si no quieres que te mate aquí mismo delante de ella, no pienso perder mi imperio por un muchacho idiota que se cree la última soda del desierto cuando ni siquiera llega a agua podrida —él miró a Pelin con una mirada penetrante que dejó helada a aquella mujer —luego pienso ar