Me fui de la casa de mi abuelo, al llegar a la mansión de Zayd, miré a mi esposo que se veía angustiado mientras veía de un lado hacia el otro.
—¿Qué sucede, amor?
Cuando él me miró, bajó corriendo las escaleras y me dio un abrazo muy fuerte. Pude sentir la desesperación en este gesto y me asusté.
—¿Pasó algo malo? Vamos, dime si puedo hacer algo para ayudarte.
—Me desperté y no te miré, por un momento pensé que te habías ido de mi lado nuevamente. Te pido que no te vuelvas a ir de mi lado, al