Mateo salió de la habitación de Rocío, ella miró la espalda ancha del hombre y sonrió con tristeza. La empleada que se encontraba a su cargo miró esto y su sonrisa fue de complicidad.
—El señor Mateo es un buen hombre, las mujeres no les faltan como puede imaginar y es muy cortés con ellas. Pero hasta el momento solo he visto que se ha tomado muchas molestias solamente con usted, señorita Rocío.
—¿Es en serio? —Rocío miró directamente a la empleada —no entiendo el motivo por el cual debe de com