Se sentó al borde de la cama y dejó que el silencio lo envolviera. Intentó repasar los hechos como lo haría en una reunión de negocios: objetivamente. Rocío se había llevado a la bebé a su cama sin avisar. Se encerró con ella. Cambió la rutina sin consultar. Y cuando se lo reclamó —aunque no con dureza—, ella se descompuso.
Y sin embargo…
Se llevó las manos a la nuca y cerró los ojos. La imagen de Rocío sosteniendo a Sofía, hablándole bajito, cuidándola con esa entrega tan natural, volvió a él