Me mordí los labios para no quejarme, escuché solamente susurros fuertes, lo que me hizo suponer que estaba más mareada de lo que pensaba.
—No, no la he visto en absoluto, señor Amir. Ahora, si me disculpa, tengo cosas que hacer en mi tienda.
¿Por qué él me cubría? No entendía nada de esto, en serio que no. Al final solo molestias le había dado y se notaba que era un hombre que quería tranquilidad en su vida.
—Está bien, si acaso miras a Aaliyah, por favor, dile que me encuentro buscándola. Hay