Sacudí la cabeza en negación, Rocío me miraba con cierta complicidad y yo sabía perfectamente lo que eso significaba.
—¿Acaso te vas a quedar ahí? —Zayd arqueó su ceja y me miró con cierta pereza —toma, son pomadas que te van a ayudar a desinflamar ese golpe.
Rocío me empujó en dirección a Zayd, él me sostuvo nuevamente y puso la bolsa en mis manos.
—Ahí tienes todo lo que necesitas, si tienes dudas bien puede llamar.
—Está bien —respondí mientras miraba absorta la bolsa con la medicina —no t