"¿Seguro que estás bien?", preguntó Callum, con una voz más suave de lo habitual, pero con un toque de vacilación en su mirada.
"Estoy bien", dijo Juniper con voz firme, pero le temblaban los dedos al alcanzar el vaso de agua de la mesa. "Solo es un rasguño".
Callum no parecía creerlo. Se sentó en el borde de la cama con la mano cerca de la de ella, pero no la tocó. "Juniper", murmuró en voz baja, con un tono cargado de fastidio, "esta misión... Te ha hecho daño. Y a nosotros también".
Bajó la