Sophie estaba sentada a la mesa de la cocina; el fresco resplandor de la luz matutina extendía largas sombras sobre su rostro. Apretaba el teléfono con fuerza y le temblaban un poco las manos. Tenía las yemas de los dedos sobre la pantalla. Callum y Juniper estaban arriba, completamente ajenos a la agitación que la embargaba.
No tenía ni idea de que las cosas se descontrolarían tanto. Pero ahora, al pensar en todo lo que Rhett le había prometido, no podía soportar la culpa. Había hecho lo que