26. UNA SITUACIÓN EMBARAZOSA
Me separo lentamente del beso, todavía desconcertada por lo que hemos hecho. Aunque no puedo ver su mirada en la oscuridad reinante de este clóset, me imagino cómo me destroza con ella. No digo nada; permanecemos en silencio unos segundos más, asegurándonos de que los pasos se alejan por completo hacia la planta superior. El momento de intimidad que compartimos me llena de vergüenza y quisiera borrarlo por completo, mientras la realidad de nuestra situación vuelve a imponerse.
—Los papeles tien