187. Compasión
187
Mientras se aleja, escucha a Leonard gritar su nombre, pero no se detiene. Sabe que ha ganado, no al derrotar a Leonard, sino al elegir no convertirse en lo que él quería que fuera.
Al regresar a la manada, Anabella se presenta ante James, su cabeza en alto y su corazón más ligero.
—¿Y Leonard? —pregunta James, con una mirada de expectación.
—Ya no volverá a molestarnos —responde Anabella, sin dar más detalles.
James asiente, leyendo la verdad en su expresión.
—Has hecho bien, Anabel