Epílogo
La brisa fresca de la mañana se filtraba por las ventanas abiertas, llenando la casa con el aroma de los pinos y flores silvestres que rodeaban la propiedad. Clara se movía con gracia por la cocina, sus manos acariciando suavemente su abultado vientre. Estaba embarazada de su cuarto hijo, un regalo inesperado pero bienvenido. A su lado, Tyler la observaba con una sonrisa de adoración, incapaz de contener el orgullo y la felicidad que sentía por su familia.
Los gemelos de quince años,