A MERCED DEL DINERO. C269: Tal vez podamos ayudarte.
Marfil se quedó inmóvil. Sus ojos buscaron los de él por un instante, pero luego se desvió hacia el piso, en lo que una punzada le atravesó el pecho.
Lo entendía. Por supuesto que lo entendía. Lo profesional debía prevalecer. Mezclar asuntos personales en aquel entorno sería un grave error, y revelar que alguna vez fueron marido y mujer sería más que un escándalo; sería un obstáculo.
Pero aun así, no pudo evitar sentirse un poco herida, tal vez por la frialdad con la que Richard había dibujado