A MERCED DEL DINERO. C236: Olor a grasa.
Aquel ultimátum de Marfil dejó a Richard completamente descolocado. Durante un buen tiempo había querido convencerse de que ella lo amaba, de que seguía sintiendo por él lo mismo que antes. Quería creerlo con una fe casi ciega, incluso después de que todo comenzó a deteriorarse, incluso después del primer gran estallido cuando le confesó que su padre había bloqueado sus cuentas bancarias. Aunque en ese momento Richard dudó de sus sentimientos, aún así prefirió sostenerse en la ilusión de que el