A MERCED DEL DINERO. C172: No me diste a elegir.
—Además —añadió Marissa con voz trémula—, todavía sigues enviándote mensajitos con ella. Encontré uno en donde te pedía que la llamaras. ¿Y sabes qué hice, Lucas? Fui al registro de llamadas. Busqué. Y efectivamente, lo hiciste. La llamaste.
En un movimiento brusco, Marissa alzó el brazo y le arrojó el celular. El aparato impactó contra el pecho de Lucas, cayendo después a la cama haciendo un rebote. Él bajó la vista, incrédulo. Su celular había estado en manos de Marissa. ¿Desde cuándo? ¿Cómo?