Sus cuerpos completamente desnudos, exhaustos, jadeantes quedaron frente a frente, respirando el mismo aire, compartiendo el mismo espacio y tiempo.
El silencio que siguió fue pleno. Permanecieron juntos, recuperando el ritmo de su respiración, acompasando los latidos de su corazón.
Ignacio pasó la mano por el cabello de Isabella con un gesto suave y cargado de ternura. De una ternura que sólo había sentido con una mujer años atrás. Ella se acomodó contra él, encontrando en su pecho un refu