Una historia devastadora

Antonella se dirigió hacia la puerta con un leve nerviosismo. No esperaba a nadie a esa hora. Pensó “si se tratara de Isabella, ella habría abierto con su propia llave”. ¿Y si era Germán, si había vuelto para molestarla?

Se detuvo un segundo antes de girar el picaporte. Luciano, percibiendo su tensión, se colocó unos pasos detrás de ella, en silencio.

Al abrir, se encontró con Leticia, la enfermera. Antonella suspiró al ver que se trataba de ella y no de quien imaginaba.

—Buenas tardas, señorita Antonella… —dijo apenas—. Vine a disculparme con Isabella. No pude acompañar a Fabián al médico. Se me presentó una urgencia en el hospital durante mi turno y no logré salir a tiempo.

—No se preocupe Leticia. Todo salió bien —le aseguró—. El niño estaba un poco nervioso, pero ya está más tranquilo.

Leticia suspiró aliviada.

—Me alegra saberlo. De verdad lo siento. ¿Puedo ver al niño?

—Sí, pero está dormido.

Antonella abrió la puerta por completo y con un gesto la dejó entrar. La en
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App