Desesperada por la situación, Isabella intentó tomar su móvil. Sólo había alguien a quien podía llamar, y ese alguien era él, Ignacio. Con manos temblorosas logró tomar el teléfono de la mesa de noche y entró en la lista de llamadas recibidas. Presionó el ícono y acercó su móvil a su oído.
Mientras tanto, Ignacio quién apenas acababa de sentarse en la silla y veía a Valeria rodeada de periodistas, decidió levantarse y acompañarla. No quería que al día siguiente su imagen estuviese en primera