Isabella dio un paso atrás y se llevó las manos a la boca. No podía creer que Germán, aquel pasado que había soterrado, ahora volviera a aparecer en su vida y nuevamente para hacerle daño.
—¿Cuándo ocurrió? —preguntó con voz trémula.
—El día que llegué a Madrid. Apenas estaba empezando a arreglar el apartamento. Fui a abrirle creyendo que era Luciano y… cuando abrí la puerta entró. —Le contó con detalle a su hermana lo sucedido—. Si él no hubiera llegado no sé lo que habría pasado.
Isabel