Durante el almuerzo, Isabella miraba constantemente su teléfono de forma ansiosa. No había obtenido respuestas de Ignacio a sus mensajes.
—¿Te sucede algo Isa? —preguntó la pelinegra a su hermana.
—No, no —balbuceó—. Estoy pendiente de que no se me pase la hora y vaya a llegar tarde.
—¿Quieres que te acompañe?
Antes de que Isabella alcanzara a contestar, Fabián intervino.
—Tienes que ir, prometiste llevarme a comer helados ¿lo olvidaste?
Ambas rieron con el comentario serio del