—¿Gianna? —preguntó el reflejo.
La voz era alarmantemente similar a la suya, pero había algo extraño en el tono, algo que la hizo estremecer de pies a cabeza. Gianna retrocedió hasta que su espalda chocó contra los cubículos del baño, incapaz de apartar la mirada del espejo.
»Gianna, ¿eres tú? —insistió la voz.
Gianna abrió la boca, lista para gritar, pero el sonido no salió. Su mente era un caos. ¿Cómo llamaba a Darragh a través de su vínculo? ¿Solo debía pensarlo o hacer algo más? ¡No lo reco