—¿Planeas hacer un striptease? —preguntó Kilian a Darragh mientras éste se quitaba el saco y abría los primeros botones superiores de su camisa.
—Tengo calor —contestó Darragh y abrió la ventana de la oficina, el aire acondicionado no estaba ayudando demasiado—. ¿Ustedes no?
—No —contestó Aleksi—. Estás sudando.
Darragh asintió y se paseó en círculos detrás del escritorio; no comprendía por qué de pronto sentía que estaban a cuarenta grados centígrados y no quince grados como indicaba su celula