Carlos sintió que le faltaban las palabras, mientras Suzy lo miraba con tristeza desde el otro lado del asiento. Ambos guardaron silencio al iniciar el desfile, pero el ambiente pesado entre ellos era innegable. Suzy tragó el nudo en su garganta, intentando disimular el dolor que le atravesaba el corazón. A lo lejos, sintió una mirada que la hacía estremecer, una presencia inconfundible: los ojos oscuros de Franco Nassin estaban clavados en ella, con una intensidad que le helaba la sangre.
«¿Qué