—¡Tendremos una boda! Ay, ¡qué felicidad! —exclamó Miranda con una sonrisa resplandeciente.
Dylan rodó los ojos, suspirando.
—Madre, déjame explicarte —dijo con voz seria—. Esto solo es una boda por contrato, por venganza. Es un trato, no un matrimonio normal.
Miranda entrecerró los ojos, cruzándose de brazos con una expresión que dejaba ver su descontento.
—¿Crees que puedes jugar con el matrimonio de esa forma, Dylan?
Franco, al notar la tensión en el ambiente, carraspeó discretamente.
—Creo q