En la pasarela
Dylan fue el primero en levantarse, su rostro sereno y confiado al recibir los aplausos de la audiencia. Sin embargo, casi de inmediato, Eduardo también se puso de pie, con la mirada oscura y una expresión de enojo contenida. Parecía que cada aplauso que resonaba en el salón alimentaba aún más su furia.
Sin prestarle atención, Dylan subió a la pasarela y tomó la mano de Marella, que lo esperaba con una sonrisa ligera pero nerviosa. Ambos caminaron con seguridad hasta el podio, don