Marisol rompió el beso de golpe, como si el contacto de sus labios hubiera despertado algo demasiado intenso, demasiado peligroso dentro de ella. Su respiración estaba agitada, y su rostro se había teñido de un rojo carmesí que delataba lo que intentaba ocultar. Sus ojos evitaron los de Valentino, como si temiera que, con solo mirarlo un segundo más, perdería por completo el control.
Él no dijo nada de inmediato. Solo la observó, con esa intensidad que parecía atravesarla, como si quisiera memor