Alessia sentía tanto miedo que apenas podía respirar.
Sus manos temblaban mientras el automóvil avanzaba por una carretera oscura y silenciosa. El corazón le golpeaba el pecho con tanta fuerza que sentía dolor, un dolor desesperado que le subía hasta la garganta.
Intentó mirar por la ventana una vez más.
Nada. Solo oscuridad. Árboles. Carretera.
Y el reflejo de su propio rostro aterrorizado en el cristal.
No entendía qué estaba pasando.
No entendía por qué la habían secuestrado.
Pero algo dentr