Alessia retrocedió lentamente.
Su corazón seguía latiendo con fuerza, demasiado rápido, golpeándole el pecho de una manera casi dolorosa.
Todavía sentía el calor del Elíseo sobre su piel, la intensidad de sus ojos mirándola en aquel baño pequeño donde el aire parecía haberse vuelto demasiado pesado para respirar.
Tuvo miedo. No de él.
Sino de lo que estaba ocurriendo entre ambos.
Porque mientras más se acercaba a él… más sentía que todo podía romperse.
Su relación todavía era frágil. Demasiado