Marisol asintió lentamente.
Y en ese instante, algo dentro de Valentino terminó de encajar.
Era como si, de pronto, todas las piezas dispersas en su mente encontraran su lugar. Detalles que antes parecían inconexos comenzaron a unirse con una claridad inquietante.
Sensaciones, recuerdos difusos, fragmentos de una noche que había quedado atrapada en la oscuridad… todo empezaba a tomar forma.
Porque si lo que estaba pensando era cierto…
Entonces podría ser que ella… ¡Que Marisol fuese la mujer de