Eliseo condujo personalmente hasta la casa de Manuel Rosales.
Durante todo el camino, el ambiente dentro del automóvil fue pesado. Incluso el chofer y los guardias evitaron hablar demasiado al notar la expresión fría y tensa de su jefe.
Porque aquella noche no iba únicamente como Eliseo Black.
Iba como un hombre dispuesto a destruir a quienes habían arruinado la vida de Alessia.
Cuando finalmente llegó, un empleado de la residencia lo condujo hasta el despacho privado de Manuel.
El hombre estab