Lilith lloraba en la cama, completamente destrozada.
El mundo que conocía había dejado de tener sentido en cuestión de horas. Todo lo que creía seguro, todo lo que había construido emocionalmente… se había desmoronado sin previo aviso.
Se llevó las manos al rostro, intentando contener el llanto, pero era inútil. Las lágrimas seguían cayendo, una tras otra, empapando la almohada.
Su mente no dejaba de repetir la misma pregunta.
¿Quién era ese hombre?
Cerró los ojos con fuerza, como si así pudiera