Dominic bajó la mirada.
Por primera vez desde que lo conocía, no había arrogancia en su postura, ni esa seguridad desafiante con la que siempre parecía moverse. Había algo distinto… algo que se parecía demasiado a la derrota.
—¡Él es Dominic, el gemelo de Alexander! —la voz de Sonia Belmont rompió el aire como un látigo—. ¡Un hombre cruel que usurpó su lugar, es un desgraciado!
Las palabras cayeron pesadas, cargadas de veneno, y parecieron sacudirlo todo.
Lilith sintió que el mundo se tambaleaba