Al día siguiente, Lilith tomó una decisión firme.
No podía seguir así.
El peso de todo lo vivido la estaba quebrando por dentro, lentamente, sin descanso. Sentía el corazón agotado, como si cada latido le recordara una mentira más, una herida más, una traición más.
Necesitaba salir de ahí.
Necesitaba recuperar el control de su vida.
Iba a ir al hospital, renunciaría a su puesto y volvería a casa de sus padres. No había otra opción. Su mente ya no podía sostener más caos, más dudas, más dolor.
Y