Marisol abrazó a su hijo apenas escuchó la noticia.
Eliseo estaba completamente destrozado. Sheryl no era solo su prometida. Era la mujer que había amado durante tres años.
La mujer con la que imaginó un futuro.
La mujer con la que iba a casarse.
Y ahora… Ahora estaba muerta.
—Eso no puede ser… —murmuró Valentino, incapaz de procesarlo.
Eliseo respiraba con dificultad.
Sus ojos estaban completamente enrojecidos mientras negaba una y otra vez.
—No… no… —murmuraba como si repetirlo pudiera cambiar