El ambiente en el majestuoso salón principal de la mansión De la Vega Montesino, en la exclusiva zona de Lomas de Chapultepec, cayó en un silencio sepulcral. Vir permanecía inmóvil cerca de la escalera de mármol, con la mirada afilada fija en el balcón del segundo piso, donde Violetta se había quedado paralizada.
Violetta tanteaba el aire con manos temblorosas. Acababa de escuchar fragmentos aterradores sobre la muerte de sus padres y una posible relación con el fallecimiento del padre de Vir.