Suara benda lumpur yang pecah menjadi seribu keping bergema di seluruh hacienda bergaya kolonial yang megah di pinggiran Guadalajara. Keheningan sore yang panas itu langsung hancur.En la fresca sala, con su suelo de azulejos Talavera, Jacinta y su hija, Valeria, se sobresaltaron en el sofá de cuero. La telenovela melodramática que sonaba en el televisor antiguo perdió de pronto todo su interés. Sus miradas se encontraron y, al unísono, se dirigieron hacia la cocina.—Mamá, parece que fue la inútil de Violetta —susurró Valeria con los labios curvados en una mueca de desprecio.Jacinta asintió, con la mandíbula tensa.—Vamos a ver. Quién sabe qué habrá destrozado ahora esa maldita muchacha.Se puso de pie, acomodando su rebozo de seda, seguida por Valeria, que sonreía con malicia.Avanzaron con arrogancia hacia la cocina. Allí, bajo la luz del sol que se filtraba por las altas ventanas, una joven hermosa, vestida con un sencillo vestido de manta azul claro, estaba agachada. Violetta. S
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