El gran salón de la mansión De la Vega Montesino cayó de pronto en el caos. El olor metálico y fresco de la sangre se extendía desde la habitación de huéspedes, contrastando brutalmente con el delicioso aroma del café de olla sobre la mesa del comedor. Mateo estaba frente a Vir y Esperanza, respirando agitadamente, mientras varios guardaespaldas corrían llevando una camilla de emergencia.
—¡Llévenla al Hospital ABC Santa Fe ahora mismo! —ordenó Vir con su fría voz de barítono.
Dejó la taza de p