Dentro del lujoso apartamento en la zona de Santa Fe, el ambiente se volvió sofocante de repente. Jane apretaba su teléfono con fuerza mientras miraba fijamente a Vannesa, que ahora parecía petrificada.
—¡Dímelo, Vannesa! ¿Qué quiso decir Vir? ¿Qué hiciste mientras yo estaba inconsciente? —la voz de Jane se elevó, rompiendo el silencio del salón lleno de muebles italianos minimalistas.
Vannesa negó rápidamente, mientras el sudor frío comenzaba a humedecer sus sienes.
—¡No, Mom! Vir está mintien