La doctora Sofia observó a Vir con el ceño fruncido, esperando una respuesta en el silencioso corredor del Hospital ABC Santa Fe. Sin embargo, el hombre de sangre fría permaneció callado, mirando fijamente la puerta de la habitación con la mandíbula rígida.
—Señor Vir, como médica, necesito saber qué provocó esto —insistió la doctora Sofia una vez más, con una voz serena, aunque cargada de firmeza.
Antes de que Vir pudiera responder, Esperanza dio un paso al frente. Una sonrisa amable y tranqui