Mundo ficciónIniciar sesiónRagolini tardó un par de segundos en reponerse de la afrenta y esbozar una sonrisa de pero-sí-pero-por-supuesto. En esa pausa, Ashley dejó su reposera y se metió al agua con Nahuel.
—Así que, decías —tercié. Tu pelo goteaba sobre mí, y sobre el contrato. Íbamos a necesitar otra copia. Las gotas caían sobre mí como en esos sueños en los que te encontraba en la playa, saliendo del mar con la tabla para saludarme—. ¿La cláusula cinco?”
—Sí, allí tienes el detalle de fechas y lugare







