Mundo ficciónIniciar sesión—Mierda. Estoy toda sudada otra vez —suspiró C cuando él al fin retrocedió y dejó su cuerpo.
Stu rió por lo bajo, volviendo a abrazarla y frotándole la espalda. —Y yo necesito una siesta. Me tiemblan las piernas.
—Somos dos.
—Estamos jodidos, nena.
La sintió estremecerse cuando la llamó así, la cara escondida contra su cuello. Le acarició el cabello alborotado con dulzura.
—Ven, vamos a la piscina a desayunar —le dijo suavemente.
Pero cuando la enfren







