Mundo ficciónIniciar sesiónMe dejé caer sentada al suelo, meneando la cabeza y el dedo hacia la computadora
—Aguarda. Detente.
Adivinaste por dónde venía mi infarto y sonabas más bien sorprendido. —¿Acaso no te lo dije hace unas seis semanas, que viajaría a Argentina en julio?
—Pero-pero-pero…
Reíste por lo bajo, aunque parecías un poco ofendido. —¡Ni siquiera lo recuerdas, pendeja!
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