Mundo ficciónIniciar sesiónLlegué a casa empapada y a las puteadas. Uno de esos días que mejor ni levantarse.
Me había quedado dormida, llegué tarde a trabajar y tuve que quedarme a recuperar esa hora para que no me la descontaran. Había atendido tropecientas llamadas más de las que aguantaba mi garganta. Cuando al fin salí del call center, me agarró un chaparrón sin campera y sin paraguas. Apenas bajé del colectivo en la esquina del sup







